
New Westminster, Columbia Británica (CBNnoticias). — Los estudiantes de educación superior en Columbia Británica han expresado preocupación ante un posible aumento en las matrículas, a raíz de la reciente revisión de sostenibilidad del sector por parte del gobierno provincial.
Esta situación llevó a que cientos de estudiantes salieran a las calles del centro de Vancouver este fin de semana para protestar por las medidas que pueda tomar el gobierno del primer ministro David Eby en este sentido.
Debi Herrera Lira, presidenta de la Federación de Estudiantes de Columbia Británica (BCFS), expresó su preocupación: “Esto solo nos lleva a una conclusión: el gobierno está considerando eliminar, debilitar o hacer excepciones a la Política de Límite de Matrícula, y permitir que los estudiantes cubran el creciente déficit que enfrentan las instituciones”. Esta política, vigente desde 2005, ha sido fundamental para garantizar la asequibilidad de la educación superior en la provincia.
La revisión, que busca soluciones tanto a corto como a largo plazo para la crisis financiera que afecta a las 25 instituciones públicas de educación superior de la provincia, contempla la evaluación de las políticas de matrícula con el objetivo de identificar oportunidades para mejorar los ingresos. El gobierno ha dejado claro que no se destinarán fondos públicos adicionales como nuevas fuentes de financiación.
La situación financiera es alarmante: 19 de las 25 instituciones prevén déficits anuales en los próximos tres años y, por primera vez, se anticipa un déficit consolidado a nivel sectorial.
Aunque el gobierno afirma haber incrementado la subvención operativa en 1,2 mil millones de dólares desde 2016-17, este aumento solo ha cubierto los incrementos salariales y plazas específicas, sin considerar la inflación ni el envejecimiento de la infraestructura.
Una revisión previa, iniciada en 2022 y abandonada antes de su conclusión, ya había señalado que la financiación gubernamental no ha seguido el ritmo de los costes operativos, y que las instituciones han desarrollado una dependencia excesiva de las matrículas internacionales, fomentada por el propio gobierno.
Herrera Lira subrayó: “No se consiguen más enfermeras, técnicos, docentes ni profesionales STEM recortando programas y subiendo las matrículas. En algún momento, el gobierno tendrá que financiar el sistema del que dice depender”.
Actualmente, un estudiante universitario en Columbia Británica paga en promedio casi 27.000 dólares en matrícula a lo largo de su carrera, sin contar alojamiento, comida, transporte y libros.
Además, el estudiante promedio se gradúa con una deuda de 32.800 dólares. Mientras la provincia busca fortalecer su economía y fuerza laboral con la nueva Estrategia Industrial ‘Mirar al Oeste’, el aumento de las matrículas podría contradecir estos objetivos.
Las instituciones ya han tomado medidas drásticas: más de 80 programas han sido recortados, suspendidos o pausados, y más de 900 empleados han sido despedidos, lo que incrementa el coste de la educación y afecta a las comunidades locales.
Finalmente, la BCFS ha manifestado su preocupación por el corto plazo de menos de cuatro meses para la revisión, advirtiendo que un proceso apresurado podría resultar en recomendaciones incompletas y desconectadas de la realidad estudiantil.
La federación se compromete a participar activamente en la revisión, dejando claro que los estudiantes no pueden asumir más aumentos en la matrícula.
