
Vancouver (CBNnoticias) – La decisión adoptada por la Corte Federal de Apelaciones de revocar la aprobación dada por el Gobierno de Canadá para la ampliación del proyecto energético Trans Mountain a cargo de la multinacional estadounidense, Kinder Morgan Limited (KML por su sigla en inglés), ha generado revuelo en distintos sectores de Canadá.
El fallo cogió por sorpresa tanto a los impulsadores del proyecto quienes daban como un hecho la continuidad del proyecto, como a los opositores quienes ya veían casi que perdidas sus esperanzas para detener la construcción de la segunda línea de este oleoducto.
El alto tribunal encontró que el proyecto presenta fallas relacionadas con el impacto ambiental que se generaría con el tráfico de buques cisterna en el canal marítimo de Vancouver y porque además no se consultó a fondo sobre este proyecto con las comunidades indígenas de la región.
Los primeros en reaccionar fueron los lideres de las Primeras Naciones, una de las comunidades indígenas de Columbia Británica, quienes, en una rueda de prensa en Vancouver, calificaron esta decisión judicial como una victoria en sus esfuerzos por hacer valer sus derechos, tras ser escuchados por el alto tribunal.

Casi media hora después de hacerse público el fallo de la Corte de Apelaciones, se pronunció la compañía constructora del proyecto, la multinacional estadounidense, Kinder Morgan Limited y anunció que los accionistas de KML habían votado para aprobar la venta del sistema Trans Mountain Pipeline y el Trans Mountain Expansion Project al Gobierno de Canadá en una reunión especial de accionistas celebrada minutos antes en Calgary, Alberta.

Posteriormente, el ministro de Finanzas de Canadá, Bill Morneau, dijo en Toronto que se comprometía a impulsar y seguir adelante con la compra de su gobierno al manifestar que las decisiones del tribunal y de los accionistas de Kinder Morgan eran pasos importantes para llevar a cabo el proyecto de Alberta a la costa de Columbia Británica, en el camino correcto para el beneficio de todos los canadienses».

«Nuestro gobierno sigue comprometido a garantizar que el proyecto avance de una manera que proteja el interés público», dijo Morneau. «Significa mantener nuestros compromisos con los pueblos indígenas y significa proteger de manera responsable la inversión de Canadá y los canadienses».
Pero el pronunciamiento más fuerte vino después por parte de la primera ministra de la provincia de Alberta, Rachel Notley, quien manifestó ante los periodistas en Edmonton que estaba enojada por la decisión judicial de suspender la expansión del oleoducto Trans Mountain y anunció su retiro del plan nacional de cambio climático del Gobierno liberal del primer ministro Justin Trudeau.

«Los albertanos están enojados. Estoy enojada. Alberta ha hecho todo bien y nos han decepcionado”, dijo la primera ministra Notley.
Asimismo, culpó de este hecho a los gobiernos de Stephen Harper y Justin Trudeau, al igual que a la Junta Nacional de Energía y a la Corte Federal de Apelaciones por las medidas adoptadas con respecto a este proyecto energético.
Quien no estaba enojado, pero sí muy contento por el fallo del alto tribunal era el primer ministro de la Columbia Británica, John Horgan, uno de los principales oponentes a este proyecto.

A través de su cuenta en Twitter dijo que el fallo fue una victoria para los derechos de las Primeras Naciones y la economía y el medio ambiente de su provincia.
«Muchos columbianobritánicos han estado diciendo que el proyecto Trans Mountain crearía serios riesgos para nuestra costa. Hoy la Corte Federal de Apelaciones ha validado esas preocupaciones», dijo Horgan.
