A pesar de la inflación y el aumento en los costos de vida, el café reafirma su posición como la bebida preferida de los canadienses, superando incluso al agua del grifo en frecuencia de consumo.

Toronto (CBNnoticias) – Ni la presión económica ni el encarecimiento del producto han logrado desbancar al café de su trono en Canadá. Según el más reciente informe Canadian Coffee Drinking Trends, elaborado por la Asociación del Café de Canadá (CAC), el consumo de esta bebida se mantuvo sólido durante el año 2025, con un 71% de los adultos confirmando haber tomado al menos una taza el día anterior a la encuesta.
Resiliencia ante la crisis
El estudio destaca que, aunque los consumidores sienten el impacto de los precios más altos —ocho de cada diez canadienses admitieron haber notado el incremento en el costo del café—, la respuesta no ha sido el abandono del hábito, sino la adaptación.
En lugar de renunciar a su dosis diaria, los canadienses están modificando su comportamiento de compra. Entre las estrategias más comunes se encuentran la reducción de pedidos en cafeterías (fuera del hogar), la compra de café en grano o molido en oferta para el consumo doméstico y la exploración de marcas más económicas.
«Incluso en tiempos económicos difíciles, el café sigue desempeñando un papel importante en la rutina diaria de los canadienses», afirmó Robert Carter, presidente de la CAC. «Lo que estamos viendo no es un descenso en el consumo, sino un cambio en el comportamiento a medida que los consumidores buscan valor frente a los precios más altos».
Preferencias y nuevos hábitos
El informe detalla que el café tradicional sigue siendo el rey del mercado, con un 45% de preferencia. Por su parte, las bebidas basadas en espresso (como lattes y capuchinos) mantienen una base fiel del 29%.
Sin embargo, el factor económico está dictando nuevas reglas sociales. Más de la mitad de los encuestados informó que ha reducido sus gastos no esenciales, lo que incluye salir menos a socializar en establecimientos comerciales. Esto ha impulsado una tendencia de «experimentación en casa», donde el consumidor busca replicar la experiencia de la cafetería en su propia cocina para ahorrar costos.
Un mercado adaptable
Para Carter, estas tendencias son una prueba de la «resiliencia de la demanda». El café ha pasado de ser una simple comodidad a un artículo de primera necesidad psicológica y social para los habitantes del país.
«Los consumidores siguen eligiendo el café, pero de nuevas maneras: comprando en oferta y tomando decisiones mucho más reflexivas sobre dónde y cómo gastar su dinero», concluyó el presidente de la asociación.
