
Ottawa (CBNnoticias) – Aunque la intención de la visita a Canadá, iniciada hoy lunes, por el rey Carlos III y la reina Camila, es la de mostrarle al presidente estadounidense Donald Trump, que Canadá hace parte de una monarquía constitucional y no es posible que se convierta en territorio estadounidense, los canadienses se han mostrado indiferentes frente a la presencia de los monarcas británicos aquí.
Según una encuesta del Instituto Angus Reid, divulgada hoy lunes, el 83% de los canadienses consultados respondieron que son “indiferentes” o “no les importa” la histórica visita del monarca, quien pronunciará el discurso del trono en el Parlamento de Canadá, donde describirá las prioridades del gobierno del primer ministro Mark Carney para la próxima sesión parlamentaria.
La provincia de Quebec fue la que mostró el más alto nivel de indiferencia por la presencia del rey Carlos en territorio canadiense. Allí, el 90% de los encuestados dijeron que no les importaba esta situación.
Le siguieron en su orden las provincias de Saskatchewan con el 89%; Alberta 88%; Manitoba 85%; Columbia Británica 82%; las provincias del Atlántico 80%; y, Ontario 79%.
Sin embargo, el desinterés podría representar una buena noticia para la monarquía. Si bien Carlos es, constitucionalmente, el rey de Canadá, los canadienses tienen más del triple de probabilidades de considerarlo únicamente un monarca británico. Desde esta perspectiva, un ligero aumento en el número de canadienses que afirman que Canadá debería continuar como una monarquía para las generaciones venideras, en comparación con quienes opinaron lo mismo hace dos años (27 % frente a 30 %), podría ser considerado por los monárquicos como una victoria.
Además, las opiniones desfavorables sobre el rey han disminuido cinco puntos desde 2023, aunque esta opinión aún supera a la favorable (29 % favorable, 43 % desfavorable).
El rey Carlos y la reina Camila, arribaron hoy lunes a Ottawa para una visita de dos días. Allí fueron recibidos por la gobernadora general de Canadá, Mary Simon, el primer ministro Mark Carney y líderes indígenas.
