
Ottawa (CBNnoticias) – Un total de 8 037 canadienses perdieron la vida entre enero de 2016 y marzo de 2018 por sobredosis de drogas ilícitas.
Así lo dio a conocer el Comité Asesor Especial para la epidemia de sobredosis de opiáceos de la Agencia de Salud Pública de Canadá, al entregar un balance acerca de la grave situación que afronta el país en este sentido.
El informe señala que la cantidad de casos relacionados con sobredosis de opiáceos no tiene precedentes en la historia canadiense y la pérdida de vidas humanas es muy elevada y preocupante, pues esta crisis de salud pública sigue devastando la vida de miles de canadienses, sus familias y sus comunidades.
Las cifras reveladas por el Comité indican que en 2016 el número de fallecimientos fue de 3 005, mientras que en 2017 las muertes llegaron a 3 996.
Entre tanto, entre enero y marzo de 2018, hubo 1 036 muertes relacionadas con los opiáceos en Canadá, de las cuales el 94 por ciento fueron involuntarias o accidentales.
El mayor impacto continúa siendo en el oeste de Canadá, particularmente en las provincias de la Columbia Británica y Alberta.
El estudio epidemiológico publicado destaca el cambio en los últimos años del perfil de las personas que están muriendo. Históricamente, las muertes relacionadas con sobredosis tendían a concentrarse entre las personas que habían consumido drogas durante un período prolongado.
La crisis actual revela un espectro más amplio, desde personas que fallecen la primera vez que toman drogas, a personas que viven con dolor crónico, hasta personas con más experiencia en el uso de sustancias.
De acuerdo con el Comité, los últimos datos sugieren que la crisis no está disminuyendo, a pesar de los esfuerzos hechos por los gobiernos federal, provinciales y municipales.
Entre enero y marzo de 2018, el 73 por ciento de las muertes relacionadas con opioides aparentes accidentales involucraron análogos de fentanilo o fentanilo, en comparación con el 54 por ciento en 2016 y el 72 por ciento en 2017.
Aproximadamente el 76 por ciento de las muertes relacionadas con opioides aparentes accidentales entre enero de 2016 y marzo de 2018 involucraron uno o más tipos de sustancias no opiáceas.
