
Vancouver (CBNnoticias) – La multinacional canadiense Aris Mining con sede principal en Vancouver, completó formalmente el Estudio de Impacto Ambiental y Social (EIAS) para el megaproyecto minero de oro y cobre Soto Norte, ubicado en la provincia de Soto Norte, en el departamento de Santander, Colombia.
El anuncio marca el fin de una etapa técnica clave, abriendo paso a una fase de socialización comunitaria programada para este mes de octubre en los municipios de Matanza, Suratá y California.
Con este avance y tras recibir la aprobación de su plan técnico de minería (PTO) por parte de la Agencia Nacional de Minería (ANM), la compañía canadiense se alista para radicar oficialmente la solicitud de la licencia ambiental ante las autoridades nacionales, un paso definitivo para decidir la viabilidad de su construcción.
Según los detalles corporativos revelados, el rediseñado plan del yacimiento Soto Norte contempla una vida útil inicial de 22 años, estimando reservas de 4.6 millones de onzas de oro con una capacidad de procesamiento de 3,500 toneladas diarias.
La empresa ha destacado que su nueva estrategia reduce la escala del impacto en comparación con propuestas de operadores previos e incluye una planta que no utilizará cianuro ni mercurio, enfocándose en la producción exclusiva de concentrados.
Asimismo, Aris Mining enfatizó que este proyecto busca integrar y formalizar a los mineros artesanales de la región guardando espacio en sus molinos para sus operaciones, proyectando la creación de miles de empleos directos e indirectos y el pago de millonarios impuestos al gobierno colombiano.
El proyecto minero Soto Norte generará un total estimado de 2,300 empleos durante su fase de construcción y 675 empleos directos durante la etapa de operaciones.
No obstante, el proyecto Soto Norte arrastra un profundo historial de discordia social por su cercanía geográfica con el Páramo de Santurbán, un ecosistema estratégico e hídrico fundamental que abastece de agua potable a más de dos millones de personas en Santander y Norte de Santander.
A pesar de que la multinacional insiste en que la infraestructura minera se localiza estrictamente fuera de la línea de delimitación de este entorno protegido, un amplio sector de la población civil, colectivos ambientales y defensores del agua mantienen un rechazo rotundo frente a la iniciativa.
La gran preocupación colectiva gira en torno a que los túneles y las vibraciones terminen alterando los flujos hídricos profundos que alimentan las lagunas y los ríos del páramo, provocando un daño irreversible y la contaminación de las fuentes de agua de la región.
El panorama se vuelve todavía más complejo debido a las constantes idas y vueltas normativas que han caracterizado la delimitación oficial de la jurisdicción de Santurbán y las zonas de reserva.
Recientemente, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo derogó resoluciones de la administración previa que buscaban establecer áreas de reserva temporales extendidas y delimitaciones parciales progresivas, argumentando la necesidad de estructurar un proceso de delimitación definitiva que cumpla de forma estricta con todas las garantías constitucionales, legales y de participación comunitaria.
Este choque entre las proyecciones económicas de desarrollo extractivo a gran escala de Aris Mining y la férrea resistencia social por la defensa del agua sitúa a Soto Norte en el centro de uno de los debates socioambientales más álgidos y vigilados de toda Colombia.